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Eventual ilustración para la nueva edición de «El último rey»


EL CODEX DRACONIS

Desde el descubrimiento y posterior traducción, allá por el siglo XVI, de los códices de Dra’katarijatun, no existe consenso, aun entre los estudiosos de la civilización de Drakar, sobre el periodo histórico en que se desarrollaron los acontecimientos que dieron origen a los relatos, y en algunos casos verdaderos mitos, recogidos en el CODEX DRACONIS. El edificio principal del complejo religioso, cuyo nombre se ha traducido como «El Templo del Sol Sangriento», contiene cámaras que todavía no han sido registradas, y la traducción de la escritura inscrita en sus muros, deficiente o irregular en muchas de sus partes por una mala metodología o por el obstáculo del natural deterioro de los glifos por el paso de los siglos, ha contribuido a perpetuar la confusión sobre su alcance cultural y arqueológico. Habiéndose descartado los análisis en base a carbono 14, el estudio de las capas sedimentarias arrojó como resultado, como es de público conocimiento, una antigüedad estimada que supera cualquier cálculo racional, por lo que la incógnita a este respecto se mantendrá durante un tiempo en tanto no aparezcan nuevos hallazgos o formas más precisas de datación.

Es, pues, una creencia corriente la afirmación, a la que adscriben muchos autores (Clarence: 1985; Rebolledo: 1967; Grosser: 2012, por citar solo algunos), de que la presencia de humanos interactuando con criaturas mitológicas como dragones, centauros, unicornios o gigantes, en un entorno renacentista o, cuando menos, medieval, daría cuenta de un marcado influjo de los mitos griegos, nórdicos y, en última instancia, del Cercano Oriente, situando el origen de los relatos del CODEX DRACONIS en un periodo no anterior al siglo II a.C., y más probablemente en los albores del siglo X de nuestra era, lo que explicaría por qué la sociedad descrita en los distintos códices está organizada política y religiosamente con características que nos recuerdan esos periodos históricos. Tal interpretación, que no es correcta a nuestro parecer, se debe un error común por parte de los traductores originales de los códices, que atribuyeron significados a expresiones o palabras para las cuales no existía un correlativo en su tiempo. Así, cuando el intérprete se vio ante el fonema Ikantureyä, apreciando que estaba en presencia de una criatura terrible y de gran tamaño, asociada al agua, los abismos y la noche, capaz de volar, devorador de humanos y guardián de grandes tesoros, el paso lógico fue traducirlo como dragón. Lo mismo sucede con otros términos, como «pontífice», «rey», «espada» o «castillo», aun cuando no disponemos de elemento alguno que nos permita identificarlos plenamente con los conceptos que hoy en día mantenemos de dichos vocablos. No obrar de ese modo, en cualquier caso, tornaría imposible la comprensión de los textos y no podemos culpar la decisión de los eruditos que realizaron la difícil labor de sacar a la luz los relatos largamente olvidados de la civilización de Drakar.

La tradición ha hecho el resto. Dado el carácter escatológico de muchos de sus pasajes, en lo que sí hay acuerdo es en el alcance simbólico de las profecías recogidas por los códices. Así, desde cierta perspectiva es correcto afirmar que estamos en presencia del Libro Sagrado de los dragones (de ahí el nombre que recibe la codificación en su conjunto), entendiendo por tales a los miembros de una antigua civilización, probablemente humana, que se consideraban a sí mismos descendientes de los Ikantureyä. El presente constituye más que un mero código de leyes, que las contiene por cierto repartidas en varias de sus páginas, siendo a la vez un relato pormenorizado de su historia, costumbres, delineamientos éticos y morales, y de las revelaciones que sus sacerdotes entendían como apocalípticas respecto de un futuro por entonces no escrito. El orden en que se presentan los libros obedece a un criterio desconocido, aunque se lo ha aceptado con los años a pesar de que todos los estudiosos del CODEX DRACONIS consideran que, al menos en principio, si se atiende a un razonamiento estrictamente cronológico el quinto (el Libro de Domeni) debería figurar al comienzo y no el Primer Libro de Kúrugor, como tradicionalmente se ha publicado. Es, en cualquier caso, la disposición que se mantiene a la fecha.

Descubrimientos recientes nos han permitido reinterpretar los mapas acompañados en los códices y en las primeras ediciones en español, dispuestas con un norte magnético distinto al que se creía hasta hace pocos años, confundiendo a los investigadores modernos, pero aclarando asimismo algunas incongruencias ya referidas por varios comentaristas (Clarence: 1985; Leone: 1912). El hallazgo de un mapamundi completo de Qaldäe Barei resulta especialmente esclarecedor, estableciendo el ámbito en que habitaron las distintas especies humanas referidas en el compendio y, principalmente, la ubicación exacta de las ruinas de Dra’xeitzá con respecto al mayor de los centros urbanos de la época, la mítica ciudad de Belssor.

La traducción definitiva de los siete códices considerados auténticos (pues por años se ha especulado que existen cámaras secretas en el Templo del Sol Sangriento, conteniendo material desconocido o tenido por apócrifo hasta ahora), está proyectada para el año 2025. Al presente, estos son los libros actualmente en proceso de transcripción:

  1. Primer Libro de Kúrugor (también conocido como «El último rey»).
  2. Segundo Libro de Kúrugor (a publicarse bajo el título de «La nieta del dragón»).
  3. Primer Libro de Válgara (publicado en español en 2016 con el título de «La sangre escondida»).
  4. Segundo Libro de Válgara (inacabado, con el posible título de «La doncella en el sarcófago»).
  5. Libro de Domeni (inacabado, con el posible título de «El sacerdote de los Muertos»)

Cabe, finalmente, hacer una aclaración sobre los dos primeros documentos, que habrían aparecido en un único volumen cuando fueron publicados por el sello Minotauro en 2012. En rigor, «La nieta del dragón», insertada entre «El último rey» y «La sangre escondida», no es una nueva entrega del CODEX DRACONIS, sino que corresponde en gran medida a la segunda parte de la edición original de «El último rey», que, por su parte, quedó restringida a su primera mitad. En ambas secciones se añadieron capítulos recientemente traducidos, para una descripción más acabada de varios de sus pasajes, todos los cuales, a nuestro juicio, necesitaban una revisión. Esperamos que tanto el lector ocasional como el iniciado en los secretos de Drakar, aprecien en su momento los cambios y nuevas traducciones incorporadas a estos textos definitivos.

LEÓN DE MONTECRISTO,

ABRIL DE 2019.


  1. El CODEX DRACONIS
  2. Argumento de la saga.
  3. Listado de personajes principales.
  4. Glosario.
  5. Libro I: El último rey.
  6. Libro II: La nieta del dragón.
  7. Libro III: La sangre escondida.
  8. Libro IV: La doncella en el sarcófago.
  9. Libro V: El sacerdote de los muertos.
  10. Libro VI: La noche eterna.
  11. Libro VII: La Tríada de Drakar.
  12. Listado de reyes supremos de la Mancomunidad del Gran Godán.
  13. Anales de Belssor.
  14. Otros relatos del mundo de Qaldäe Barei.
  15. Booktrailer de El último rey.
  16. Booktrailer de La sangre escondida.
  17. Puntuación de la saga en Goodreads.
  18. Historia del Codex Draconis.

 

 

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