OBSTÁCULOS, OBJETIVOS Y CONSEJOS PARA QUE UN AUTOR VIVA DE LA VENTA DE SUS LIBROS – Datos para tener en cuenta antes de hacer una planificación

Este es un experimento ‑en tiempo real‑ que busca demostrar si es posible o no, para un escritor que da sus primeros pasos, proyectarse como un autor que pueda vivir de los ingresos de sus obras si se aplican los múltiples consejos que da Internet. Yo quiero probar que es posible.


Me he puesto una meta: vivir de la literatura. Me he puesto un plazo. Viable o no, da lo mismo; si va bien encaminado, se puede ampliar. Vivir de la literatura. Se ve tan fácil en la teoría, que me aterra de solo pensar llevarlo a la práctica.

Okey, es el momento de los cálculos fríos.

Tengo cinco años para colgar el traje de abogado. Mi meta no es hacerme millonario; si así fuera, hay muchas otras oportunidades de negocio más rentables en el corto plazo (otra cosa es que efectivamente uno pueda llevarlas a cabo, pero quiero subrayar que mi objetivo no es nadar en una piscina llena de monedas de oro).

(Si tienes mi edad o más, sé que pensaste en Rico Mc Pato).

De cualquier forma, se trata de una estimación individual, no necesariamente útil para todos ni para todos los países. Considerando mis gastos hoy en día, mis proyecciones familiares, el hecho de que los años pasan y la vejez en Chile es cara, sumado al muy particular sistema de pensiones de mi país (el cual, como a casi todos los chilenos, me dará una jubilación de miseria), diría que debo vender unas cuarenta mil copias al año para renunciar a mi actual trabajo y considerarme autónomo, recibiendo en promedio un dólar por libro. Dicho de otra forma, partimos muy mal.

Aunque la matemática simple no siempre se da en estos casos, eso equivale a tener diez libros y que cada cual venda cuatro mil ejemplares al año, lo cual ya sería una hazaña. O, lo que es lo mismo, tener cinco libros y vender ocho mil copias anuales.

Y, por supuesto, partir de la base (optimista) de que un libro se siga vendiendo a lo largo del tiempo (lo que habitualmente se conoce como un Longseller), puesto que la mayoría tiene su mejor proyección de venta durante el primer año desde su lanzamiento.

Alcanzar ocho mil copias anuales parece más difícil. Claro, frente a los cien millones de libros o más que vendió J.K. Rowling, ocho mil no son nada. Pero, si se analizan los números, el panorama se vuelve un poco cuesta arriba. No hay información clara al respecto, parece que se trata de datos que no conviene transparentar o estos se pierden en la maraña de información existente en línea. De acuerdo con una fuente, la tirada promedio de libros en España, en 2011, era de 1.345 libros (las cifras han ido bajando paulatinamente, así que es de suponer que hoy ese número puede ser aún más bajo). Más del 80% de los autores se quedaba en la primera edición, y solo un 0,1% de los libros superó las 10 ediciones. En otras palabras, solo un 0,1% de los libros superaba las 13.000 copias. Por lo común, un autor reconocido, en España, al publicar por la vía tradicional, puede esperar vender unos 5.000 ejemplares. Por supuesto, hay excepciones, aún existen superventas, como sucede con personas asociadas al espectáculo que arrasan con sus libros, generalmente de no ficción, o el ejemplo de un tuitero que, con 159.000 seguidores en Twitter, desde 2015 a la fecha ha vendido más de 49.000 ejemplares de su libro, pero se trata de ejemplos rarísimos y no es el punto de partida de todo autor que se abre camino, quien además debe enfrentar el rechazo editorial muchas veces e iniciar el camino de la autoedición. Y aclaremos, por supuesto, que hablamos de la realidad de España. En un país como Chile, las cifras son aún más bajas.

Ese es el escenario, en general, en el mundo hispanoparlante. Argentina y México son, probablemente, los mejores mercados para el escritor en español, pero no resulta fácil entrar en ellos, pues hay en esos países muchos y muy buenos autores en el género y la autogestión requiere, al menos, cierta presencia física para tener un efecto real.

Y ya que lo mencionamos, mejor ni hablemos de la literatura del género fantástico. Si eres latinoamericano, seguramente sabrás que la fantasía y la ciencia ficción son vistas por encima del hombro por la crítica y los escritores tradicionales.

Lo bueno es que ya identificamos, preliminarmente, los primeros obstáculos:

  1. No es fácil vender más de 8000 ejemplares.
  2. No es fácil ser escritor de fantasía en el mundo hispano.

La alternativa: el mercado anglosajón, más habituado a la lectura de libros de ciencia ficción y fantasía, acostumbrado también a los libros electrónicos (la forma más barata de autoedición). El mayor obstáculo resulta obvio: se debe traducir la novela, algo que acarrea un elevado costo o un gran esfuerzo personal. Y dejemos claro que tampoco es la panacea: un autor indie, en Estados Unidos, puede considerarse afortunado si vende 4.000 copias de su libro… en total, no por año. Todavía estamos lejos de las 8.000 copias anuales por cinco títulos.

Agreguemos los nuevos obstáculos:

  1. No es fácil vender más de 8000 ejemplares en el mundo angloparlante.
  2. Traducir una obra es caro o requiere mucho tiempo.

En consecuencia, mi mejor opción, en el mediano plazo, es la meta de tener diez libros publicados, aspirando a que cada uno venda 4.000 copias al año. O bien percibir más de un dólar por libro, aunque eso hará que bajen las ventas.

Me siento como Frodo la primera vez que le dijeron que el Anillo debía ser destruido.

Ahora viene lo problemático.

Mi realidad: Tengo dos libros publicados, en español («La sangre escondida», el tercer libro del CODEX DRACONIS, y la novela de ciencia ficción «Intraterrestre»), y dos en calidad de “cadáveres diseccionados” que debo rearmar, como resultado de dividir mi primera novela en dos libros: «El último rey» y «La nieta del dragón». Suponiendo que termine de trabajar en ellos este año, tendría, para el cumplimiento del Año 1 del plan, cuatro libros acabados. Me faltan seis. Seis libros en cuatro años. El primero me demoré 19 años en escribirlo. Ninguno de ellos está traducido. Es una locura.

Tampoco se trata de sacrificar la calidad de una obra por avanzar rápido. Un libro se tarda en terminar lo que tenga que tardar. Ya lo planteé al principio de este ejercicio experimental, en un post anterior: hay que distinguir el proceso creativo del proceso mercantil. Mezclarlo puede ser exitoso para algunos, pero para mí sería nefasto. Escribo libros porque me gusta hacerlo, porque un escritor realmente no tiene opción, no los hago pensando en “si escribo esto, seguro que vende”. Sería mecánico y aburrido. Sé que escribo rápido, teniendo una idea más o menos clara podría sacar unas 20 páginas a la semana. Es un libro en tres meses, cuatro en un año. Hay autores que lo hacen. Pero yo no quiero ser meramente autor de libros. Quiero contar historias, con cierto contenido y calidad que justifiquen su creación, que sean recordadas una vez cerradas las páginas del libro, como las que yo mismo disfruto cuando soy lector. Así que sí, quiero que se vendan, pero eso no va a influir en el proceso creativo. Un libro se tarda en terminar lo que tenga que tardar. Y es algo en lo que, por ahora, no voy a transar.

Hecha esta declaración básica de principios, he de añadir que, sin embargo, acepto el desafío de que no debo parar de escribir y que debo terminar (algo que a veces uno se rehúsa a hacer, por procrastinación más que nada), el mayor número de novelas o de antologías de relatos que pueda en estos 5 años.

Pero hay que traducirlos, si quiero estar en los dos mundos, hispánico y anglo. Desde luego, el ideal es que un tercero lo lleve a cabo. Ojalá nativo. Ojalá nativo y además escritor para que no solo traduzca, sino que lo haga con una visión literaria. Cuesta unos quince mil dólares (mis libros son voluminosos), hice varias cotizaciones años atrás. El dólar está más caro hoy, así que, trasladado a pesos chilenos, pagaré más ahora que antes. No puedo costearlo, así de sencillo. Y puesto que nadie la pagará por mí, mi única alternativa es hacer la traducción yo mismo. ¿Qué resultará? No lo sé, las apuestas van en mi contra; aunque soy capaz de leer bien, mi inglés es básico. Contrataré un corrector de estilo, por supuesto; queremos un trabajo que sea de calidad. Pero, estoy consciente de ello, no será lo mismo que un traductor profesional.

Ya aparecen los lineamientos elementales que tendrá el Plan de 5 años. Hay objetivos, también obstáculos a superar. Es tiempo ya de hacer una planificación, tal vez no del todo definitiva (el proceso literario se mueve en tiempos relativos), pero sí lo bastante acotada para delinear metas a corto, mediano y largo plazo.

Pero, antes de redactar el Plan, es bueno considerar, e incorporar a él, los consejos que otros escritores independientes han compartido sobre el camino de la autopublicación. Será solo un listado preliminar, incompleto, y solo una enumeración, aunque prometo explayarme sobre ellos en los próximos artículos que vaya subiendo, a medida que yo mismo siga o me disponga a seguir esos consejos. Helos aquí:

  1. Conocer sitios de autores independientes que están vendiendo sus libros y ver qué están haciendo para ello.
  2. Construir una marca de autor que ayude a los lectores a distinguirnos en medio de tantos escritores que están en lo mismo que nosotros.
  3. Publicar ficción breve.
  4. Nunca tener negocios controlados por un único proveedor.
  5. Preocuparse de que el libro esté ampliamente disponible, en múltiples lugares y formatos.
  6. Usar activa, pero inteligentemente, las redes sociales.
  7. Mantener una plataforma de autor (página Web, Blog o ambas), y desarrollar en ellos contenidos de calidad.
  8. Tener páginas de autor (Facebook, Amazon, etc.).
  9. Usar y mantener listas de correo.
  10. Publicar entradas en otros Blogs y participar en foros literarios, con intereses afines (en mi caso, foros de fantasía y ciencia ficción).
  11. Cuidar el empaque del libro (portada, propaganda, metadatos).
  12. Asumir que uno debe incurrir en ciertos costos, los que deben ser vistos como inversión (Edición, corrección, ilustración y diseño de portada, promoción). La calidad, ante todo.
  13. Incluir páginas promocionales sobre nuestros libros previamente publicados en otros que vayamos publicando.
  14. Conseguir reseñas una vez que el libro esté publicado.
  15. Realizar ofertas y promociones, incluida la publicación de textos gratuitos.
  16. Producir y difundir vídeos del libro (Booktrailers).
  17. Preparar con anticipación la promoción del libro, antes de su lanzamiento. No a raíz de él, cuando ya es tarde.
  18. Cuidar a los lectores que vayan siguiendo nuestros libros o páginas.
  19. Fijarse objetivos, planificar metas y analizar resultados.

Estos son, a grandes rasgos, los consejos que más se repiten en Internet. Vistos en una lista, todos juntos, parecen inabordables, por la escasez de nuestro tiempo y el trabajo que involucran, pero si hay autores que los han aplicado, uno debiera ser capaz. No se trata tampoco de seguirlos indiscriminadamente, uno debe ir probando que es mejor para el caso particular, y cada autor da sus propias directrices sobre cómo proceder con cada uno de esos consejos. Y no olvidar que son consejos, no leyes inamovibles. Como en muchos otros casos de la vida, se debe proceder con flexibilidad. Creo que, visto lo anterior, ya estoy más o menos en condiciones de hacer mi Plan de 5 años, fijándome metas a corto, mediano y largo plazo. Pero, si tienes algo que comentar o agregar a la lista que he puesto más arriba, te estaré muy agradecido por ello.

Ya lo estoy por el solo hecho de que hayas llegado al final de este artículo.

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5 comentarios en “OBSTÁCULOS, OBJETIVOS Y CONSEJOS PARA QUE UN AUTOR VIVA DE LA VENTA DE SUS LIBROS – Datos para tener en cuenta antes de hacer una planificación

  1. dejame apoyarte con algunas cifras locales. estas son casi imposibles de encontrar, de hecho, la mejor referencia esta en estudios de la embajada española para inversores probables.
    en chile se publican aprox unos 6.000 titulos al año. de esos unos 3.000 son literatura. de esos libros de literatura el promedio de tirada en chile es de 100 ejemplares (a diferencia de españa que es sobre 100.000). el porcentaje de venta es del 20%. o sea la mayoria de los libros en chile venden 20 ejemplares.
    un tiraje tipo de una editorial grande es de aprox 1000 ejemplares. el vender sobre 5000 se considera un exito.
    en editoriales independientes el tiraje tipo esta entre 200 y 300 ejemplares. vender 500 es un exito, pasar la barrera de 1000 un exitazo.
    por otro lado, baradit ya se encumbra sobre los 260.000 ejemplares. mientras Pancho Ortega sobre los 140.000. o sea se puede. imposible no es.

    estamos claros que la cifra de 30000 o 40000 ejemplares año es lo necesario para vivir, pensando en un sueldo decente.
    otro punto es el como, porque hay una diferencia muy grande entre enfrentar el calculo de plata trabajando para editoriales o a traves de alguna clase de autopublicacion, porque detras esta el porcentaje real de los derechos de autor, que muchas veces ni siquiera alcance el legal del 10% del precio de venta sin iva.
    en lo personal creo que el camino esta netamente en un sistema mixto, donde se publica en editoriales grandes y a la vez se maneja un negocio propio. o netamente en autopublicacion. un buen sistema de comercializacion permite elevar mucho la ganancia por encima de los derechos de autor clasicos. Asi si recibes sobre el 30% de las ganancias esto permite bajar los numeros de ejemplares vendidos dramaticamente, haciendo la ecuacion bastante mas posible.

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    • ¡Muchas gracias por los datos, Carlos! En general, según he visto, parece una buena alternativa combinar ambos mundos, cuando sea posible: la publicación tradicional, que te da visibilidad y un buen canal de distribución, y la autopublicación, que de da más libertad creativa y mejores porcentajes de regalías. Dejo afuera fenómenos como Baradit u Ortega, ya que las obras que mencionas, por las que ahora son súperventas, se alejan del ámbito de la fantasía; es sabido que en Chile la no ficción vende muy bien, y mucho mejor cuando tiene matices históricos y de teorías conspirativas. Lo cual no quita el mérito de ambos autores y su calidad literaria, mi comentario apunta a que no es la realidad del escritor promedio de nuestro género. Pero sí, algo queda como lección: se puede. El propio Baradit, unos 18 años atrás, me dijo que era impensable vivir de la literatura. Y mira dónde está ahora.

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  2. de hecho, Jorge tenia esa visión hace solo unos pocos años. discutiendo sobre porque los libros en chile no eran para el publico masivo él me contaba que efectivamente el “objetivo” del escritor no era vender libros, sino generar “prestigio”, o sea, se escribía para otros escritores y para el mundo literario, de forma de que pudiera redituar en las únicas formas reales desde donde se podía conseguir recursos, los talleres, clases, etc. la mayoría de escritores en chile aun están enfocados en ese mundo, el de sacar aplausos dentro de ese mundillo para que puedan recibir redituos de acciones anexas dentro de la pequeña comunidad literaria academica.
    fue Gonzalo Eltech el de la idea de publicar historia secreta de chile siguiendo lo realizado en otros lados y usar la pluma de Jorge para darle el estilo adecuado, en un decidido intento por llevar un tema interesante al publico masivo, rompiendo con el paradigma de que no habían best sellers en chile. lamentablemente Eltesh, que sin duda era el editor con mas olfato de la industria, se lo llevaron de inmediato a españa. muchos de los que quedan o no tienen el olfato comercial o simplemente no les interesa.
    hasta hace unos años la imposibilidad de vender sobre 30 mil ejemplares al año era algo aceptado, hoy se sabe que se puede. lamentablemente esto las editoriales no lo han considerado totalmente, hay poco interés en la raíz misma del negocio, que es justamente encontrar esas formulas (autor/obra) que permitan esos números, para eso lo lógico seria animarse a sacar nuevos nombres (autores mas desconocidos) cada año con pequeñas tiradas tanteando el mercado, algo similar al fútbol donde el negocio es entrenar cracks desde niños. sin embargo el foco aun esta solamente en irse a la segura publicando solo pocos títulos al año de autores reconocidos o ajenos con fama previa.
    esperemos que esto cambie en el futuro, la verdadera posibilidad de crecimiento para las editoriales chilenas (autoctonas u oficinas de transnacionales) es justamente la potenciacion y eventual exportacion de autores nacionales.

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  3. Admiro que efectivamente lo intentes. Yo ya dejé de pensar en esto; solo quiero escribir y publicar y que me lean. Y eso ya es harto.
    Tal vez tu meta es muy ambiciosa. Y tus libros son muy largos de escribir XD
    Qué tal si planificas novelas cortas, consecutivas, serializadas, en vez de un novelón. El proceso de producción sería más acotado, y la publicación más rápida. Los precios se reducirían un poco, pero te permitiría construir volumen.
    Ya sé que estás pensando en el mercado anglosajón, pero México es igual de grande y hambriento por ficción de calidad y escrita en español.
    De ahí me dices si te tinca; el plan no cambia, solo tienes que ajustar el proceso mismo de producción literaria para obtener un par de novelas cortas en vez de un novelón al año.

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    • De hecho, sí, cada vez estoy más convencido que los relatos breves deberían ser mi meta en el corto y mediano plazo. Y en eso estoy trabajando: mi propósito es que “La purga de Kairus” no tenga más de 100-150 páginas, lo que para mí es un desafío de brevedad. Los otros relatos que tengo pensados irán por la misma línea.

      En cuanto al mercado mexicano, me encantaría entrar en él. Pero creo, honestamente, que me resultará más difícil competir con los buenos escritores mexicanos que con los buenos escritores del mundo anglo, porque, siendo yo latino, inconscientemente puedo aportar algo distinto si escribo en inglés. Por último la visión de mundo. En el mercado en español, en cambio, seré uno más, y no el mejor, compitiendo con muchos buenos autores. Pero por supuesto que no lo desestimo.

      Y tienes toda la razón en algo más. lo importante al final del día es que alguien lea lo que uno escribe. Todo este intento, tal vez ambicioso, no es más que mi pataleta personal para dejar mi actual trabajo y dedicarme de lleno a la literatura.

      ¡Gracias por la visita y el comentario! Un día de estos, no nos vendría mal un café. Tú puedes pedir cerveza, por supuesto. ¡Un abrazo, colega!

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