¿SE PUEDE VIVIR DE LA LITERATURA?

Este es un experimento —en tiempo real— que busca demostrar si es posible o no, para un escritor que da sus primeros pasos, proyectarse como un autor que pueda vivir de los ingresos de sus obras si se aplican los múltiples consejos que da Internet. Yo quiero probar que es posible.


Soy un escritor de fantasía y ciencia ficción. Llevo tres libros a mi haber, dos publicados por la vía tradicional a través de editoriales, uno por mi cuenta a través del sistema de impresión bajo demanda que ofrece Createspace. Desde la publicación de mi primera novela, «El último rey», en 2012, he cosechado buenas críticas en mi país, Chile, y, sin ser un autor masivo, dentro de cierto círculo los lectores y escritores de ciencia ficción o fantasía me conocen. Pero, como sucede con muchos autores, la literatura no es la fuente de mis ingresos, y debo equilibrar mi pasión por la literatura con la actividad que sí me da el sustento diario: la abogacía. Y aunque estoy agradecido de lo que conlleva tener una profesión y vivir gracias a ella, no es lo que me apasiona.

Yo quiero dedicarme a escribir.

Y ese, seguramente, es el dilema que debe enfrentar un amplio número de escritores, al margen de lo que hagan para ganarse el diario sustento. Porque, afrontémoslo: quien trabaja difícilmente dispone de tiempo para escribir. Nuestro oficio es de los pocos que necesitan una gran inversión de horas de trabajo, sin ninguna garantía de que tendrá una retribución económica. Además, no sé porqué es mal visto que uno quiera vender sus libros. A un arquitecto jamás le pasaría por la cabeza hacer un trabajo y no esperar remuneración por ello. Pero el escritor debe comportarse como un espíritu libre o un creador íntimo, para quien la sola palabra “vender” equivale casi a la prostitución, no obstante que muchos puritanos de la literatura que conozco estarían felices de que sus obras aparecieran en la lista de los superventas

Situémonos en un caso intermedio. Supongamos que no hablamos de un escritor que busque ser un bestseller, sino solo ser uno que venda las copias suficientes de su libro para hacer de la escritura su profesión de vida. Creo que muchos nos identificamos con ese perfil. Pero quien quiera vivir de sus obras seguramente ya asumió un paso que, aunque obvio, no es tan evidente para nosotros los autores: el libro, como objeto físico o digital, debe distribuirse y venderse para que el escritor tenga su remuneración, a menos, por supuesto, que uno nazca en una familia millonaria o que se viva holgadamente gracias a un mecenas, como era antes.

(Nota para el futuro: ¿Dónde están los magnates petroleros ávidos de libros de fantasía y ciencia ficción cuando uno los necesita?)

Y al decir “debe venderse” no digo que “se venda solo”, por arte de magia. Alguien debe venderlo. Ahí comienza la raíz del problema.

Bien o mal, tradicionalmente ese rol lo han hecho las empresas editoriales. Porque eso es lo que son: empresas. Nos revienta que no elijan nuestros libros o que, eligiéndolos, no les den una publicidad adecuada, pero no asumimos que lo que ellos hacen es esencialmente un acto mercantil. Elijen los libros que, según su criterio, tienen mejores opciones de vender. Y nos quejamos con aire despechado por el frío silencio o la constante negativa editorial, recurriendo una y otra vez a esas historias (hoy, verdaderos mitos urbanos) acerca de cómo algunos autores consagrados fueron rechazados tal o cual cantidad de veces por las casas editoriales antes de alcanzar el éxito literario, y vivimos de esa esperanza.

No asumimos la peor de nuestras pesadillas: que simplemente nuestro libro puede ser mediocre o, lisa y llanamente, malo. Es preferible tildar de malos los libros que sí se venden. Y apelamos a lo que, en el último tiempo, ha sido una constante en los autores que encuentran cerradas las puertas de la edición tradicional: la autoedición. Fórmulas para ello hay muchas, pero subsiste una incómoda verdad, de la que muchos escritores de libros autopublicados ya se habrán dado cuenta.

La meta no es la publicación de nuestro libro. Alguien debe venderlo.

Se trata de un proceso complejo ya que hablamos de visiones distintas, la creativa y la empresarial, esta última desconocida para muchos autores o abiertamente rehuida por ellos. Los autores no somos expertos en marketing. Por supuesto, no todos los escritores tienen como objetivo que sus libros vendan, ni tampoco que estos lleguen a un público masivo. Muchos combinan satisfactoriamente sus ocupaciones laborales y literarias, y se sienten plenamente realizados con ello. Este artículo seguramente no les hará ningún sentido. Pero, para los demás, siempre está planteada esta pregunta:

¿Es realista pensar que se puede vivir de la literatura?

Y apuesto la mano derecha a que ya has buscado respuestas en Internet. En la Web, hay afirmaciones en uno y en otro sentido. Una mayoría abrumadora da por perdida una carrera literaria con la feroz competencia de estos días. Parece por momentos que hay más escritores que lectores, algo especialmente patente en el área de la fantasía. Según quienes se quejan de lo mal que van las cosas, los escritores que viven de la literatura lo hacen gracias a actividades conexas a ella (edición, corrección de estilo, presentaciones, no de las regalías de sus libros). Los libros no están vendiendo como antes. Pasen a leer este interesante artículo de Guillermo Schavelzon en su blog, para entender una parte de la crisis editorial. Por cierto, es un problema que alcanza transversalmente a quien publica de forma tradicional o por autoedición.

¿Qué hacer, entonces?

Los números, por supuesto, no ayudan. Sin embargo, también hay quienes afirman a los siete vientos que, con una buena estrategia de marketing, mucho esfuerzo, constancia —y también algo de suerte—, vivir de la literatura no solo es real sino posible. Seguramente los has leído, brindándonos su testimonio en Blogs que dan consejos para vender libros en el vasto mundo de la Web. Es, en el fondo, un sistema que se alimenta a sí mismo mediante la angustia de los autores.

Pero ¿y si fuera cierto? ¿Y si en verdad, aplicando los consejos que aparecen en la Web, fuese posible lanzar una carrera literaria? Sí, sí, es cierto que la mayoría de esos autores son angloparlantes. Las oportunidades son diferentes. El mercado allá es distinto. Hay más lectores en lengua inglesa. Podemos seguir enumerando estas y otras excusas para quedarnos en nuestra realidad o podemos intentar cambiarla.

Siempre pensamos que crecer como escritores, mejorar nuestras técnicas, ganar fluidez y adquirir un estilo propio, identificable, grato de leer, es lo único que está a nuestro alcance. Pero el escritor de hoy, publicando por la vía tradicional o la autoedición, debe ser un poco de todo: editor, corrector, presentador, vendedor, comentador. Sobre todo, vendedor. Porque lo que nos falta, el punto débil de esta ecuación, es la llegada a los lectores. Pues, al final del día, si tenemos que luchar contra algo, es contra el hecho de que, a no ser por nuestra familia, amigos, algunos contactos en Facebook y uno que otro lector que ha disfrutado de nuestras obras, NADIE NOS CONOCE.

Ergo, nadie nos escoge en la vitrina (real o virtual) y, en consecuencia, nadie nos lee.

(Tengo la suerte de tener lectores muy fieles. Los únicos que, seguramente, leerán este artículo en primera instancia. No quiero ofender a ninguno de ellos, aclaro que hablo en sentido figurado. Pero, fuera de ellos, soy un absoluto desconocido).

Y mi respuesta personal a la interrogante sobre si es posible vivir de la literatura, es el intento que llevo a cabo en estos momentos: voy a poner en marcha un plan de cinco años que me permita, de aquí a ese plazo, vivir de mis ingresos.

¿Que cinco años es mucho? Hace cinco años publiqué mi primera novela y, aunque ha pasado mucha agua bajo el puente, siento que fue prácticamente ayer.

¿Por qué tendría que interesarte esto a ti, como lector ocasional? Porque compartiré en tiempo real, durante este tiempo, mis aciertos y equivocaciones en este camino para ser un autor independiente que vive de sus libros. Podrás aprovechar esos aciertos y evitar mis fracasos, o cometer los propios y compartirlos con este servidor. Y, lo que es más importante: soy un autor, igual que tú, y estoy partiendo casi de cero, probablemente también como tú, y compartimos un interés común. No trabajo para ninguna empresa de marketing, ni para ninguna empresa de autoedición, ni para ninguna plataforma de publicación con interés en que sigas o visites ciertas páginas. Sigue siendo un salto de confianza de tu parte, pero espero ganármela con mis siguientes artículos.

Así que ahora comenzamos, siendo las 9:09, hora local, del día 9 de marzo de 2018. A esta misma hora, el día 9 de marzo de 2023, si sigo vivo por supuesto, pretendo dar respuesta a la pregunta: ¿Se puede vivir de la literatura?

Como dije, quiero probar que es posible. Y quiero creer que lo es.

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3 comentarios en “¿SE PUEDE VIVIR DE LA LITERATURA?

  1. León, estimado amigo, tal como dices hay que partir primero por ver si muchas de esas experiencias son reales o son solo cuentos.
    Algo que he visto últimamente es un explosivo aumento de lo que podríamos llamar “autoayuda para escritores”, una gran cantidad de publicaciones en la web de gente que se ofrece a ayudarte a ser un escritor de éxito (sin que nadie sepa mucho quien carajo son ellos), y que en su gran mayoría se trata nada más que otra arista del mismo negocio: sacar plata al exceso de escritores. Está plagado de guías, desde cómo escribir, hasta como hacerte famoso en redes sociales. La pregunta obvia que al parecer muchos no se hacen es ¿Y porque este tipo de la guía no es famoso si tiene la receta? La respuesta es simple: porque está en la misma que el resto, buscando como carajo ganar algo con esto, solo que decidió hacerlo a costa de autores en vez de lectores.

    Creo que hay varios criterios que deben darse para llegar a la meta de poder vivir de ser escritor (desde el prisma del que quiere triunfar como escritor y no volverse escritor luego de ser famoso). Ciertos temas que son básicos e insalvables:
    Escribir bien: obvio, o quizás no tan obvio, pero al menos tener un estándar decente.
    Conocer la industria: tema clave para no dar botes entre editoriales estafa, que te jodan los distribuidores, etc.
    Objetivos realistas: no vale querer ser el nuevo Dan Brown, realismo, ante todo. Se necesita un plan.
    Contener el ego: el ego es el gran enemigo del escritor, cada vez que sucumbes a él, la jodes.
    Necesidad: es extraño, pero al analizar la historia detrás de los grandes bestselleristas te das cuenta que la mayoría tenía una necesidad real e imperiosa de salir adelante (jk Rowling desempleada, clancy chato de su trabajo, etc). No implica que todo el que no le alcanza para llegar a fin de mes triunfará, pero, al parecer, es necesario dar ese salto de fe de tener que sentir el cinturón apretado para moverse.
    Trabajo y paciencia: esto es una maratón. Nadie se hace famoso de la noche a la mañana, es una lucha de años.

    Cinco años me parece un plazo adecuado, hay muchos temas a considerar, mucho que aprender. Y muchos imprevistos.
    El objetivo, a diferencia de lo que la gente puede pensar, no es escribir perfecto, sino hacerte un nombre. Puedes tener la obra más perfecta jamás escrita, y ningún editor la verá. Así de simple. Aun si logras publicarla, sin difusión ningún lector la leerá.
    Para poder vender libros debes poder venderte tu primero, tener una masa de lectores y fans detrás que puedan impulsarte, tener los contactos para que tu nombre signifique algo, que ese nuevo libro implique una noticia interesante para la prensa. En términos simples, debes ser un escritor conocido para poder ser un escritor conocido, algo recontra difícil por definición.
    Eso sería mucho más fácil si fuera un esfuerzo de grupo, si los escritores, de hecho, remáramos para el mismo lado. Pero ambos sabemos que hay muchos que harán todo lo posible para que no lo logres.

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    • Amigo mío, has resumido en un comentario algo que pretendía hacer en varias entregas durante las semanas siguientes. Algo de lo que tú señalaste va en el artículo que publicaré hoy. Completamente de acuerdo contigo en todo, incluso en aquello sobre que muchos de estos blogueros que dan consejos en Internet, viviendo de la angustia de nosotros los autores, crean un sistema que se alimenta a sí mismo. Pero eso no quita que debamos hacer el intento.¡Gracias por la visita y por pasar a comentar!

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